Un rapidito con una MILF

Hola bebes, un gran saludo a todos y espero que estén bien, hay que cuidarse mucho porque el mugre bicho no cede.

Va un relato corto de algo que me pasó estos días después de mi último relato. Este lo incluyo en otra categoría, pero ya saben que espero sus comentarios.

En el relato anterior les conté de un encuentro que tuve con una MILF, que fue una grata experiencia para ambos, pero que al final me dijo que no se volvería a repetir, porque si bien terminamos muy gustosos ambos, ella no creía tener el valor para repetir.

Una MILF y un rapidín

Pues resulta que el relato tuvo buena aceptación, he recibido varios mails y de verdad estoy muy [email protected] con [email protected] y cada uno que los han leído y me han externado alguna palabra. Mi mayor sorpresa me la llevé unas horas después, cuando llegó a mi bandeja de entrada el correo de una MILF con el asunto “MILF interesada”.

En su correo me dice que es una mujer madura, que tiene dos años separada, que ha leído más relatos en esta página, porque le llaman la atención diversos temas, se considera bisexual, porque ha tenido encuentros con lesbianas, pero sigue manteniendo salidas con hombres.

Me dice que le inquieta que en mi ser converjan dos posturas, que le llama la atención lo que hablo de las pinzas y mis pezones (es lo que a muchos les llama la atención, que me pegue la pinzas). En fin me dice que si hay posibilidades de ver eso.

Quedamos en un café (siempre quedo en cafés por la seguridad mía y de la otra persona, así que ya lo saben). Llegué unos minutos antes, cuando ella entró al café la noté de inmediato, porque había poca gente y porque iba vestida como quedamos.

Jamás diré si es bella o gorda, porque toda mujer merece mi respeto. Platicamos sobre sus gustos sus experiencias (las mías ya las conocen) me dijo que tras su divorcio encontró consuelo en una amiga lesbiana, que nunca lo había experimentado y que le gustaba, pero que seguía saliendo con hombres.

Pero ella no aguantó más y me soltó sus preguntas: “traes ropa de mujer, traes las pinzas puestas, me dejarás ver tus pezones…” Sonreí, le dije que controlara el ansia, pero que me halagaba su interés, le enseñé una foto de la ropa que llevaba, nos cambiamos de mesa a una en la que yo pudiera darle la espalda a la gente. Ahí desabotoné mi camisa y de verdad sus ojos se iluminaron cuando vio mi pezón. “wow, sí que está grande, bueno es casi de mi tamaño, pero a mí me lo mamaron mis hijos y mi ex marido a ti no”, dijo entre carcajadas.

Analizó las mesas, vio que solo había un par de señores tomando café y leyendo el periódico, y una pareja que estaba en su mundo. Levantó su mano derecha y tocó mi pezón, me excité demasiado, porque traía sus uñas largas, lo apretó con ellas y me dijo. “Quiero besarlo, morderlo, chuparlo…”

Salimos y llegamos a un hotel, ahí me di cuenta que ella iba lista para la acción, traía un conjunto negro con medias de silicón y me dijo de nuevo “sé que te ponen las medias, mira mis pies, los toqué, le besé desde los tobillos hasta el pubis”, gemía. Cual es mi sorpresa que me dice “espera tengo algo para ti” y me entrega dos pinzas de ropa en color rojo y una kola loka de brocha. “Para ti, esas son las que quiero ver, en tus pezones”.

Las pinzas que me dio apretaban mucho, así que las fui ajustando, ella estaba un poco más ansiosa, pero le dije “a ver prueba tú”, lo hizo, pero cuando apenas soltó la pinza gritó y la aventó y dijo “sí está muy apretada”.

Por fin quedaron listas y cuando me disponía a pegarlas, me detuvo. “Noooo, antes de que las pegues, esas me las como yo”, me dijo, me recosté y se lanzó sobre ambos pezones, me llevó al éxtasis, traía su boca pintada en un rojo pasión que ambos pezones quedaron pintados de ese color.

Entonces prestó atención a mi ritual, cuando vio las pinzas no paraba de jugar con ellas, decía que se veía espectaculares. Y me dijo algo que me sorprendió: “Bueno, pero tú tienes otra cosa para mí” y entonces se lanzó sobre mi pene. Un sexo oral lleno de experiencia, pero levantaba las manos y seguía con ellas en mis pezones con las pinzas.

Pasamos a la acción, ambos nos esmeramos en quedar satisfechos, embestida tras embestida, sexo contra sexo, sus tetas contra las mías, mi boca en sus sexo y viceversa. Acabamos con el cuerpo sudado y con una cara de satisfacción, entonces nos duchamos, con el agua se aflojan las pinzas, mis pezones me duelen, en parte por el grado que apretaban y por el constante masaje que les dio.

“Ha sido una experiencia maravillosa, tienes lo de los dos mundos con un grado de morbo impresionante, yo si me atrevo a repetir”, me dice. Antes de irse me pide si podemos cambiar tangas, “quiero llevarme algo tuyo como un grato recuerdo”. Las lavamos en el baño. Me quedó con la suya que me queda un poco grande, pero no importa. Y antes de salir me sorprende de nuevo, saca su barniz de uñas, ese rojo pasión y me pinta los pezones. “Es para que recuerdes que aquí estuvieron mis manos”, mientras seca me pide que por favor le haga un chupetón muy cerca de sus labios vaginales, le digo que por qué. “Para recordar que ahí estuviste tú”.

Salimos y me despide con un beso. Y reitera “yo si repito, nos escribimos luego”.

Me quedo sorprendido (para bien) de como nuestro mundo es tan diverso, y que nos permite vivir todo tipo de experiencias. Quedo abierto para cualquier chica.

Los leo y espero sus comentarios