No me aguante las ganas de follar con mi hermano

Ya hace mucho tiempo de esto pero lo sigo recordando como si fuese ayer, salvo que ahora lo veo con otra perspectiva completamente diferente. Tanto el hombre como la mujer de pequeños sienten curiosidad por el sexo opuesto, y muchas veces experimentan sin ninguna malicia en ello. Eso fue lo que nos paso a nosotros de niños, no voy a entrar en los años que teníamos, pero puedo asegurar que eramos los suficientemente ya crecidos como para que nos llamase la atención a ambos, aunque fuésemos eso,unos críos.

Cuando se tiene un hermano o una hermana de un año más o menos de diferencia de edad, puede pasar dos cosas distintas,la primera y creo que la -más normal, que van creciendo poco a poco, sin ver ningún interés uno por el otro, una o uno la considera como a una persona asexuada, que no se le pasa por la cabeza que tiene algo distinto al otro, tampoco siente gran interés en ello, ni deseos. Y la otra que aunque no pasa tanto pero si es más frecuente de lo que parece, que a uno de ellos empieza a llamarle la atención y siente deseos de descubrir y ve en su hermana o hermano el mejor medio de experimentar y descubrir ,quizás por aproximación, o por que lo ve más fácil, quien lo sabe…. Eso último nos pasó a nosotros como a muchos otros críos.

Ahora que lo cuento, me viene a la mente, que cuando nos bañábamos juntos, mientras nuestra madre nos dejaba en remojo, muchas veces mi hermano me tocaba con el pie hundiendo su dedo gordo entre mis jóvenes labios vaginales y los movía y empujaba jugando con mi coñito, yo le reñía, porque aveces me hacia hasta daño y él se reía, recuerdo que yo no entendía tanto interés por mi sexo y porque lo quería tocar siempre.

Siempre esperaba a que estuviésemos solos,con el tiempo fue incrementando sus tocamientos,y los juegos se fueron haciendo más atrevidos si vale decirlo así. Se levantaba de la bañera y venía hacía mi, se ponía de frente se arrodillaba y metía sus manos entre mis piernas para empezar a tocarme, cuando se levantaba ya sabía a lo que venia. Yo le decía que estuviese quieto ponía mis manos entre mis muslos y me movía en la bañera inquieta para que me dejase, pero él no me hacia caso.- se lo voy a decir a mama le decía – si se lo dices a mama yo le digo que también me tocas, y yo entonces como tonta callaba por vergüenza a que se lo contase a nuestra madre y me rendía aunque al principio era mentira,- esta bien, pero un poco solo, le decía resignada mientras terminaba relajándome, le dejaba abrir mis piernas y miraba para él mientras me tocaba abajo en mi coñito sin parar,tengo que decir que notaba algo de placer en ello, lo suficiente como pare que no me resultara molesto.

Esto se convirtió en algo normal, ya de aquellas, nuestra madre decía que teníamos que bañarnos separados que ya empezábamos a ser mayorcitos. Pero pudimos ganar un poco de tiempo, insistíamos en hacerlo juntos, me gustaba nuestros juegos,pero claro él más que yo. Ya no había disimulo entre los dos , en cuanto estábamos solos. Se venía hacía mi lado y yo le dejaba tocarme ya sin rechistar, lo esperaba con ganas, me estaba gustando y sentía placer cuando con sus dedos inexpertos me tocaba

Él me decía que le tocase también su colita y yo se lo hacía. Su colita aunque pequeña y delgada, se ponía dura cuando la tocaba. Cuando estaba de pie la tenía a la altura de mi cara descansando encima de sus huevecillos y no dejaba de mirarla. Apretaba con mis dedos y empujaba hacia abajo la piel de su prepucio dejando al descubierto su sonrosada cabecita ,al principio también le dolía un poco cuando lo descapullaba, pero yo no le hacia caso ninguno y empujaba la piel hasta que salia la cabeza como el sombrero de una pequeña seta.

Se ponía de pie mientras yo lo pajeaba sin saber muy bien que era algo sexual. Sabía que le encantaba y a mí no me importaba hacérselo, es más incluso me gustaba también hacérselo y ver la cara que ponía de salidillo jaja, sobre todo cuando me decía que le diese con más fuerza y más rápido que le daba mucho gusto, a veces tenía ganas de mordérsela. Como estaba lavada llegue incluso a darle un beso en su cabecita más de una vez y apretársela con mis dientes – deja, bruta, decía. También nos abrazábamos,él se ponía encima de mí apretando su cuerpo contra el mio mientras nos metíamos mano, alguna vez nos dábamos un tímido beso,sin saber el porque me gustaba sentir la sensación de mi hermano encima de mí entre mis piernas abiertas.

Nuestros encuentros en la bañera terminaron de golpe y con dolor de nalgas jaja. Fue un día que nos despistamos y no escuchamos a nuestra madre que entraba, nos vio como mi hermano estaba encima de mí entre mis piernas y metiéndome mano yo lo tenía brazado mientras me decía que le tocase su colita.
– ¿pero que coño estáis haciendo? dijo esa palabrota que nunca hacia dicho delante de nosotros, se puso roja como un pimiento, parecía que nos iba a matar a los dos. A mi hermano lo saco por un brazo en volandas fuera de la bañera como si fuese una pluma. Tenía la colita que parecía un pequeño palito duro y tieso,- Jesús mío pero sera posible, ¿mira como estás?, os voy a enseñar a los dos. Dijo señalando con la mirada el pito de mi hermano, al mismo tiempo que con gran maestría saco de zapatilla y le puso las nalgas rojas, sin dejar de sujetarlo. A mi también, me dio lo mio jaja. Dijo que se lo iba a decir a nuestro padre, pero al final creo que no lo hizo y lo que hizo fue darnos un discurso, de que eramos hermanos y que eso no estaba bien bla, bla, bla, bla, no le entendimos el porque estaba mal aquello pero tampoco le preguntamos. Al final después de tanto llanto por nuestra parte, dijo que nos perdonaba si no volvíamos hacer una cosa así.

El tiempo fue pasando y tengo que decir que me acordaba de aquello unas veces con vergüenza otras con añoranza, vergüenza sobre todo cuando nuestra madre nos vio. Esa escena para mí siempre la recordaré y en el fondo de mi alma deseaba que quedase en el olvido por todos nosotros aunque no fue más que una chiquillada sin malicia.
Al llegar a la adolescencia ya me tocaba, me masturbaba en la ducha y en la cama por las noches. Me gustaba sentir como se deslizaban mis dedos por el suave y tibio sexo de adolescente, como se humedecían mis dedos y notar la turgencia y suavidad de mi coño mientras me daba placer. Los llevaba a la boca lamia mis jugos los olisqueaba para luego volver a tocar mi coño caliente y completamente húmedo.
Aunque siempre lubrique muy bien, la mayoría de las veces embadurnaba mi coño con crema y pasaba los dedos de arriba abajo, parándome en el clítoris y en la entrada de mi virginal vagina, empujaba un poco con cuidado hasta que notaba la telilla de mi himen y jugaba con mis dedos ahí en la entrada. Mi culito no quedaba fuera del juego, metía los dedos en mi ano hasta el final, me ponía de lado y otras veces a cuatro patas y con un un cepillo redondo que tenía en mi habitación después de embadurnarlo de crema me lo iba metiendo poco a poco en mi culito mientras me masturbaba, ya de aquellas tenia unos buenos pechos,duros levantados y bastante desarrollados sin llegar a ser exagerados, la mayoría de los tíos de quedaban mirando para ellos, los sujetaba, acariciaba y levantaba para poder llegar con mi lengua a ellos. Otras veces embadurnaba mi coñito de mermelada o crema de cacao e iba comiendo y saboreando al mismo tiempo que me masturbaba con ese dulce manjar impregnado en mi aroma y sabor de hembra, pensando en algún chico que me gustaba o algún actor de cine etc, cada día tenía un amante diferente que me hacia tener orgasmos, lo sola lo pasaba de miedo dándole placer a mi cuerpo, a veces pensaba que me estaba pasando, pero me gustaba tanto que no podía dejar de hacerlo.

Empecé a darme cuenta que mi hermano se fijaba en mi, en mis piernas bien torneadas en mis buenas tetas, me daba cuenta que me miraba el culo, tenía que tener cuidado con él, si me descuidaba un poco y enseñaba algo más que las piernas o el escote ya estaba él como un halcón fijándose en todo. Yo ya de aquellas era una mujercita con mis buenas curvas y aunque esté mal en decirlo estaba bastante bien jaja,pero virgen, como dije, yo misma me valía para satisfacerme las ganas de sexo y me centraba también en mis estudios.

La primera vez que me dí cuenta de que mi hermano quería algo de mí y no solo era para verme y que andaba muy salido, fue el día que que íbamos en el coche con nuestros padres y mi hermano, alargo el brazo como apoyándose y puso su mano cerca de mi pierna. Al principio no me importo ni me molestó,ni vi intención en ello. Pero al poco rato noté como sus dedos me rozaban, miré hacia abajo y efectivamente sus dedos estaban tocando mi muslo aunque muy suavemente y sin apenas movimiento.
Llevaba una faldita corta que al sentarse dejaba casi al descubierto mis piernas como iba despreocupada la tenía casi levantada por completo enseñando un poco las blancas bragas, me aparté un poco y bajé la falda para taparme todo lo que pude ya que la poca tela que era no había para mucho, y claro al estar sentada la faldita queda aún más corta. Así que cruce las piernas pero era lo mismo ya que enseñaba mi muslo izquierdo por completo, y creo que algo de mi braguita, pero no le dí mucha importancia, no estaba con ningún chico, estaba con mi hermano, en principio pensé que me tocaba sin darse cuenta de ello y no pensé mas en el asunto.

Pero al poco rato volví a notar sus dedos en mi pierna de nuevo, ya no había duda mi hermano quería tocarme,tengo que decir que quedé sorprendida y no me gustó ya que no me lo esperaba. A mi nunca se me había pasado por la cabeza que mi hermano tratase de seducirme o meterme mano, ¿pero que está haciendo esté tío, está gilipollas o que? Me dije a mi misma. Moví la pierna para que la retirada y debido al movimiento de mi pierna llevo su mano más hacia arriba y el muy cabrito debió de pensar otra cosa porque me la puso por debajo de mi falda tocandome la braga, noté su calor en mi piel. Miré hacía él y le dije con la cabeza y abriendo los labios pero si emitir ruido, ¿ pero que coño haces? Miré para su mano, señalando con la vista, para que se diese cuenta donde la tenía pero no la retiró, así que lo hice yo. Volvió hacerlo un par de veces más y yo un par de veces más le retiré la mano cada vez con mayor enfado. No se si fue a la cuarta o quinta vez, puso la mano tan fuerte encima de mi muslo desnudo,se notaba muy pesada y parecía que la había pegado con pegamento a mi muslo tanto que no fui capaz de retirársela,me sujetó el muslo con fuerza como si fuese un pulpo.
Tenía miedo que nuestros padres se diesen cuenta de ello,( que tonta como si la culpa fuese mía) y como tenía más vergüenza que él, tuve que ceder como cuando era pequeña, pero eso si dejando mi mano al lado de la suya y encima de la falda para que no subiera más o la metiera por debajo hasta mis bragas.

Aunque no podía subir más notaba como me acariciaba el muslo con sus dedos haciéndome algunas cosquillas y tratando de subir, tenía que hacer un gran esfuerzo para evitar que metiese la mano por debajo de mi falda que al ser tan corta con unos pocos centímetros estaría encima de mi braquita y tocándome el pubis. Tengo que decir que aunque estuve luchando con su mano todo el rato terminé por mojar las bragas. Y tanto, cuando llegamos y fui al baño toque le coño y lo tenía completamente empapado y las bragas mojadas,no podía creerlo porque no fue algo que me hubiese gustado mucho, me dije a mi misma ¿pero como puede ser esto si no estaba disfrutando, o eso creía, más bien estuve luchando?,. Ese día me hice una buena masturbación en mi cama, fantaseando como mi hermano subía con su mano yo le abría las piernas y él se internaba entre ellas bajando hasta mi coño húmedo y empezaba a meterme mano. Esa fantasía fue muy recurrente durante mucho tiempo, pensar en ello me hacia masturbar con mayor placer. Lo del coche se repito bastantes veces, pero es mejor ir poco a poco.

Su acoso o su acercamiento hacía mi, no se como llamarlo, se hizo cada vez mayor. Yo le perdonaba muchas y otras hacía parecer que me enfadaba con él. Pero algo estaba cambiando,poco a poco me fui acostumbrando a ello y por otro lado necesitaba sentirme deseada y me gustaba despertar en mi hermano su deseo por mí, eso me daba un morbo tremendo.
Con los demás ya lo sabía, me tiraban los tejos, pero con mi hermano era mucho más intenso y más morboso. Aprovechaba cualquiera cosa para rozarse contra mi o tocarme. Lo bueno que aunque hiciese todo eso sabía mantenerlo sin llegar a más y solo lo dejaba llegar hasta donde yo quería, si al principio fui brusca, con el tiempo fui consintiendo , y más y al apartarme o regañarle por ejemplo, lo hacía con delicadeza y con una sonrisa picarona,no quería que me tomase por una facilona o una salida, pero tampoco por una estrecha y recatada, quería buscar el punto medio, para que siguiese haciendolo.

Pero claro una no es de piedra y empezó a gustarme todo eso, el muy cabrón me hacía andar cachonda casi todo el día incluso en clase me acordaba de cosas y me hacía mojar las bragas, iba al baño metía la mano en mi sexo y la sacaba mojada. Puedo contar algunas anécdotas, no todas sino tendría que escribir un libro de ellas.

En el coche por ejemplo ya no le escapaba a su mano, dejaba que me tocase, al principio lo hacia poco a poco y como veía que le dejaba iba subiendo con su mano centímetro a centímetro por mi muslo,la ponía encima de mi faldita y yo tiraba de ella para facilitarle la maniobra y decirle que estaba de acuerdo y así para dejar su mano encima de mi muslo desnudo.
Me lo acariciaba e iba metiendo su mano poco a poco entre mis piernas buscando hacía arriba mi sexo. Yo a veces le dejaba llegar hasta mi pubis y me la acariciaba por encima de mi braguita, notaba sus dedos entre mis labios vaginales externos como me tocaba y los hundía entre la tela de mis bragas, mientras yo le habría las piernas,terminaba por ponerme toda su mano en mi empeine,yo hacía que no me inmutaba como si no me estuviese tocando, pero la verdad que me ponía el coño a cien, ponía un dedo en la boca y trataba de tener un semblante de lo más sexy mientras me tocaba apenas miraba para él me hacía la distraída. Alguna vez le dejaba apartar un poco la braguita y meter el dedo por debajo para tocarme un poco arriba el coñito. Solo se lo dejaba tocar un poco, no porque no me gustase, si no porque me ponía tan cachonda que si le dejaba iba a empezar a gemir y querer tener un orgasmo incluso delante de muestras padres, jaja.

Otra de ellas era que cuando no estaban nuestros padres me metía en la ducha y dejaba entreabierta la puerta, los primeros días no paso nada para mi frustración, pero después me fijé que me espiaba desde fuera, me veía completamente desnuda me desnudaba para él, yo hacía que no me daba cuenta y ponía mis mejores poses para enseñarle mis encantos,levantaba los brazos para que viese mejor mis pechos, habría las piernas, me enjabonaba el coño y me daba la vuelta para enseñarle también el culo, ponía el envase de gel en el suelo y luego lo recogía agachándome poniendo mi culo en pompa, para mostrarle por detrás el coñito. De vez en cuando me tocaba el coño con un dedo disimuladamente para poder aguantarme las ganas, mientras me enjabonaba o dejaba caer el agua por todo mi cuerpo. Lo ponía tan cachondo que empezó a pajearse mientras me miraba. Yo como buena hermana que soy esperaba siempre a que terminase, más de una vez pude ver alguna gotita de semen en el suelo que yo me apresuraba a limpiar. Hablaba para mí muy bajito,entra hermanito mira a tu hermana que cachonda está follame no te quedes afuera cabrón, no se escuchaba porque lo decía muy bajito cuando estaba de espaldas, no es que quisiera que lo hiciese o si pero más bien eso me ponía muy caliente.

Un sábado por la mañana que estaba preparando el desayuno, tenía puesto un camisón cortito sin nada por debajo, algunas veces duermo con una braguita y otras veces sin ella, pero siempre sin sujetador. Mientras estaba cogiendo un pocillo, se me arrimó por detrás sin darme cuenta, empujándome contra el mueble fingiendo que él también iba a coger algo. Noté su polla dura aplastándose contra mi culo, la tenía por fuera del pantalón del pijama y casi me da algo, fue la primera vez que noté su dureza y la forma de su falo contra mi cuerpo.

Fue tanta la impresión que me quedé sin habla y sin saber reaccionar, nunca había sentido nada parecido, estaba de pie parada, totalmente quieta.
No se que me pasó, no fui capaz de reaccionar ni para bien ni para mal. Empujaba con fuerza su cadera contra mi culo y yo no hacía ni decía nada, durante algunos segundos no me moví dejé su polla clavarse contra mi cuerpo una y otra vez. Fue como si nada existiese al rededor, solo notaba como su pene empujaba mis carnes, quedé sin habla. Se bajó un poco, clavó su polla entre mis nalgas por encima del camisón y empujó varias veces de nuevo como si me quisiera follar el culo mientras yo no movía ni tan siquiera un musculo.
Estaba parada, como hipnotizada aguantando sus embestidas,debido a sus empujones me hacía golpearme contra el mueble, yo tenía las manos sujetándome en el escurridor del mueble aguantando y consintiendo una sacudida tras otra sin hacer ni decir nada, cada vez con más fuerza. Estuvimos así un poco de tiempo yo sin articular palabra y aguantando, de vez en cuando me salían unos pequeños quejidos sin poderlo evitar, aaay, aaay,cuando me golpeaba con fuerza al mismo tiempo que escuchaba un punn, puun, de mi cuerpo contra el mueble cuando me golpeaba. Me beso muy tiernamente el cuello, penas tocó sus labios mi piel, pero noté como se me ponía la piel de gallina. Entonces me levantó el camisón hasta la cintura, fue tan rápido que no pude evitarlo,solo puedo decir que de golpe noté el cabezón algo húmedo, ardiente y muy duro de su polla haciéndose sito entre mis nalgas desnudas, mientras sus manos me sujetaban las caderas con fuerza.

En ese momento no se decir lo que sentí, emití un gemido o algo parecido – ooooh heyyyy, cuidado, que haces,noooo, baje enseguida el camisón, aún no se el porque de mi reacción si me estaba encantando, al bajarlo toqué accidentalmente su polla con mi mano,fue solo un segundo pero la noté como si la sujetase enteramente con mi mano era como una piedra de dura que la tenía, gorda, grande,tibia. ya no era la colita con la que jugaba de pequeña. Pero sin embargo seguía siendo muy suave incluso parecía delicada, sin más dilación lo empuje un poco hacía atrás ayudándome con mi cuerpo para separarlo de mí sin hablar y me zafé del.

Notaba mi cara ardiendo y humedad que empezaba a bajarme entre mis muslos, su polla aún estaba fuera del pantalón vi que le salían unas pequeñas gotas brillantes de su cabezón , quedé mirándola por unos instantes volvía a pensar que esa ya no era la colita que conocía, era una buena y maravillosa polla que podía entrar en mi vagina con fuerza como si se tratase de un ariete y desvirgar mi coñito solo con empujar un poco.

-Métela dentro le dije,con brusquedad sin poder evitarlo, y el muy gracioso de me dijo -¿ donde?´, le puse mala cara y entonces me obedeció. Seguí con el desayuno tratando de aparentar como si nada hubiese pasado,me costaba comer y beber, no me salían las palabras y me temblaban las piernas y el coño estaba ardiendo y todo mi cuerpo estaba como un flan,no podía retirar de mi cabeza lo que había pasado y sentido, y para más notaba como me estaba empapando cada vez más el coño.

Mi hermanito al ver que pasaba los segundos y estaba callada y que ni miraba para él, se quedó viéndome con preocupación ¿estás bien? Me dijo, – si claro, ¿porque no iba a estarlo?, le contesté, no quería que mi hermano se sintiera mal. Aunque estaba nerviosa y sorprendida al hacerme eso, al consentir durante unos segundos o unos minutos no se cuanto tiempo duro eso, que tuvo su polla golpeándome. Lo que sé que a ami me había gustado aunque estaba desconcertada por completo. Me había puesto el coño a cien y eso me daba miedo ya que no me sentía prepara para nada más y soy muy viciosilla tanto que podía casi haberme follado en esa ocasión si llega a insistir, – no se hermanita por lo de hace un momento, no lo hice por mal, solo jugaba, y pensé que tu también querías. Perdoname por favor, no se que me pasó, es que estás tan buena… te juro que no soy capaz de hacerte daño, te quiero mucho hermanita y nunca haré nada que no quieras hacer.- no te preocupes no pasó nada hombre, eres mi hermanito te quiero mucho y por eso te consiento ciertas cosas que no consiento a nadie, no me pareció mal cielo, vi enseguida que la cara se le iluminaba.

En este verano a los pocos días estando yo por la mañana en mi cama, como estábamos de vacaciones nos levantamos algo más tarde. Mi querido hermanito me vino hacer una visita,seguramente espero a que marcharan nuestros padres a trabajar. Era bastante temprano y estaba dormida y claro al principio no me dí cuenta de su presencia, pero empecé a notar que me estaban tocando,no abrí los ojos ni nada, supuse claro está que era él. Sentí curiosidad por ver a donde quería llegar y me gustaba que me mirase y me tocase, y tengo que decir que por las mañanas suelo despertarme con ganas de sexo, y sobre todo en esa época que me masturbaba mucho, incluso cuando tenía la regla.
Que raro era el día que antes de levantarme no empezaba a masturbarme para terminar la mayoría de las veces corriéndome nuevamente en la ducha. El decirme que no pensaba hacerme daño y que nunca haría nada que yo no quisiera, eso me dio mayor confianza, me relaje y dejé hacerle total, yo y solo yo era la que decía hasta donde quería que continuase y en cualquier momento lo podía parar,me sentía con cierto poder hacía él.

Estaba boca abajo, por el verano suelo dormir sin braguitas, y sin sujetador, pero está vez las tenía puestas, estaba a punto de tener la regla y no quería manchar las sábanas. Empezó a retirarme la sábana muy suavemente, hasta que me la quitó por completo. Una vez hecho esto, estuvo parado durante un tiempo sin hacer nada, sabía que me estaba contemplando, lo hizo durante un buen raro y yo empecé a mojarme. Según he estado contado ya sabréis a estas alturas que soy una mujer muy caliente y enseguida me pongo a cien, me encanta el sexo y no lo voy a negar, en ese momento ya estaba pensando en la paja que me iba hacer luego.

Dicha esta aclaración, sigo…. Se que se bajó el pantalón del pijama, y por el ruido noté enseguida que se estaba pajeando a mi cuenta,observándome desnuda tirada en la cama. Estuvo así durante un buen rato,escuchando su respiración y la fricción de su mano contra su polla escuchando como se la pelaba y emitía unos sonido de placer ahogados aaah, aaaah, que buenas estás, te follaba ahora mismo, decía en voz baja mientras lo hacía.

Me puso como una moto, estuve a punto de girarme ponerme de frente para mostrarle mis tetas y mi raja, pero seguía haciéndome la dormida. Al final uando estaba ya a punto de darme la vuelta para que me viese también por delante, noté como me tocaba el pie suavemente y empezaba a subir con su mano, acariciándome la pierna poco a poco y sin dejar de tocarme por un instante llegó a la altura ya de mis muslos, noté como su mano se metía entre ellos, estuvo un poco acariciándolos subiendo y bajando por ellos.
Subió un poco más y llegó hasta mi braguita, pasando a mi culo, me lo acariciaba con la palma de su mano por debajo de la braguita, con mucha suavidad apenas hacía presión, no se si pensaba que estaba dormida y se quería aprovechar de mí sin que yo me enterase.
Sentía esas caricias en mis nalgas y me encantaba, tenía los ojos cerrados la boca entreabierta y espirando y aspirando por ella, y estaba disfrutando de ello, de una sola mano pasó a acariciarme con las dos, al ver mi pasividad, sus movimientos empezaron a ser menos suaves, notaba más como me apretaba mis nalgas las estrujaba poco a poco, luego subía, hacía arriba por mi espalda acariciándomela,se paró un buen rato en ella pasando un dedo por la espina dorsal, que me hizo estremecer de placer,luego nuevamente llegó recorriendo con sus manos desde las nalgas hasta mi cuello,Se sentó en la cama, mientras metía las manos por los lados llegando al nacimiento de mis senos.
Ya a esas alturas yo estaba que no aguantaba, estaba muy pero que muy caliente,estaba disfrutando de las caricias de mi hermano como una zorra salida.

Le dejé que metiese las manos por debajo llegando a mis pechos,me los sujeto y apretó,a mi casi me da algo, yo seguía con los ojos cerrados y sin moverme, pero no pude evitar gemir ooooh, ooooh, ooooh mientras le dejaba a mi hermanito hacerme lo que quisiera, no podía hacer nada para evitarlo estaba demasiado cachonda, y mi cabeza no pensaba con claridad. Bajó hasta mis braguitas y sin dejar de tocarme ni un momento, empezó a bajármelas pegaba pequeños tirones para bajarlas,durante unos instantes no supe como reaccionar, si dejárselas quitar o pararnos ahí en ese mismo instante,pero era tal la calentura que tenía que no era capaz de parar, quería más.

Moví un poco las piernas levante suavemente las caderas mientras mi hermano tiraba de ellas y enseguida noté como se deslizaban por mis piernas abajo. Tengo que deciros que fue una sensación maravillosa. Notar como me las bajaba y verme completamente desnuda sin bragas ni nada delante de mi vicioso hermanito, su mano fue directamente a meterse entre mis nalgas, notaba como me las separaba y metía la palma de su mano entre ellas,dijo – que buena estas hermanita, estas cachondisima eso que dijo me desarmó por completo me dio un subidón grandísimo

Yo le respondí con un -oooooh hermanito mío ¿ que me haces?, mientras me tocaba. Dejé que su mano bajase entre las nalgas para llegar a mi coño, en ese momento ya no me importaba nada, solo quería disfrutar de él – joder que mojada estás cielito, me tocaba recorriendo con su mano toda mi raja mojada y yo solo podía responder con pequeños gemidos de placer al tocarme en me sexo oooh, ooooh. ooooh, me dí entonces la vuelta y abrí los ojos,lo primero que vi fue la polla de mi hermano levantada larga y gorda apuntando hacia arriba en paralelo a su cuerpo como de un mástil se tratara. Volvió a decirme de nuevo – joder que buena estás, menudas tetas tienes y menudo polvo tienes mientras tenia la polla en su mano y se la estaba cascando de pie mirandome. – anda no seas bruto le dije, metió la mano en mi coño de nuevo y yo le separe los muslos quedándome completamente abierta ¿ es esto lo que quieres? – si mi amor, recuerdas hermanita cuando jugábamos los dos y nos metíamos mano, ahora tienes un coñito muy suave y muy jugoso, estaba deseando volverlo a tocarlo de nuevo- ¿ te gusta mi coñito, hermantio? – si mi vida me encanta, bajó puso su cabeza entre mis muslos – ¿pero que haces? y empezó a comerme el coño,lo besaba lo lamía de arriba abajo – oooh, que haces tonto me vas a volver loca,yo le sujetaba la cabeza y apretaba contra mi sexo- ooooh, hermanito, ¿ que me estas haciendo amooooor? Que cosa más rica mi vida uuuuf. aaag Yo solo escuchaba su respiración,me estaba volviendo loca, nunca había sentido tanto placer y ya no me importaba nada, solo quería seguir disfrutando – sigue,sigue, como me está gustando,flexioné las piernas, metió las manos por detrás de mis nalgas y llevó mis muslos hacía mí,quedando mis caderas levantadas y el sexo completamente abierto hacía él, mientras que con sus manos alcanzaron mis pechos, me los estrujaba, me pellizcaba los pezones y sin dejar de lamerme el coño como un perrillo,-espera, para, le dije acordándome de lo que hacía yo a solas algunas veces cuando me masturbaba – ¿que pasa? Me dijo, -nada, nada mi amor, tu espera un momento, le dije mientras le daba un beso en sus labios.

Fui así desnuda hasta la cocina mientras mi hermano me miraba, en busca de mermelada o algo rico para untarlo en el coño y que me lo comiese,me temblaban las manos y la cabeza la tenía como en una neblina, notaba como al moverme se bajaban mis jugos por los muslos abajo mojándome toda, estaba muy salida. Encontré un bote de mermelada de fresa en la nevera abierto que casi se me cae al suelo al cogerla, de tanto que me temblaban las manos. Cuando iba hacia la habitación no podía creer lo que estaba haciendo con mi hermano, pero era tanto el deseo y tantas las ganas acumuladas día tras día que no podía tampoco echarme atrás,me toqué el coño uf, lo tenía pegajoso.

Cuando llegué junto a él no hizo falta decirle nada, solo le entregué el tarro, lo abrió, puso una generosa capa en mi raja, cuando lo noté en el coño y sus dedos dándola, casi me da algo, noté la diferencia de temperatura de la mermelada que estaba fría y mi coño ardiendo, que casi me lleva al orgasmo, uyy, uyyy uuuf, uuuf, gemía sin parar- joder hermanita no sabia que eras tan caliente, eres un volcán. Me lo empezó a comer nuevamente esta vez mis jugos estaban aderezados con la dulzura de mi sexo. Me volvía loca de placer,- dame un poco a mi también amor, lamió y succiono en mi coño la mermelada mezclada con mis jugos y luego me la vertió en mi boca, mientras lo hacía me volvía loca de placer. Volví a saborear de nuevo ese néctar tan delicioso esta vez de su boca.

Estaba ya completamente entregada a él, no pensaba, todo me daba igual, le iba dejar hacer lo que quisiera conmigo en ese momento me di cuenta que lo tenía decidido y lo tenía que hacer si el quería, ya nada me importaba, solo quería que me hiciese sentir placer que me follase como una zorra y que me rompiese el coño, ya no quería aguantar más. Quería esa tremenda polla dentro de mí, que me desvirgase con su falo reluciente, era mi hermano al que yo quería tanto. Todo se me estaba pasando por la cabeza a una velocidad endiablada. Una oleada tremenda de deseo se apoderaba de mi, ya no era la misma, parecía otra mujer distinta, como si una zorra lujuriosa,viciosa se apoderase de mí cuerpo y saliese ella, no sabía lo que me pasaba quería sentir placer lo demás no importaba, hacerlo con un hombre que en ese caso era mi querido hermano, que rico el incesto pensaba par mí.

Nos comimos la boca saboreando el olor a fresa y coño. Una vez que me sacie, tiré de él hacia abajo nuevamente – ooooh, mi amoooor, mi vidaaaa, le gritaba mientras me lo comía otra vez de nuevo y empujaba mis caderas hacía él, levantaba mis piernas,las encogía las estiraba y él seguía comiendo, lamiendo,recorriendo con su lengua, mientras yo bajaba con mi dedo al clítoris, necesitaba más, quería correrme,- asiii, asiii, mi vidaaa, sigue hermanito míoooo, ooooh, que ricoooo, cada vez le daba más rápido a mi dedo, estrujando el botoncito, apretándolo y pellizcandolo – hazme correr hermanito mío, te quiero, amor aaaag, aaaag queee ricoooo mi vidaaa, sigueeee, sigueee, no pares, me estaba corriendo como una cerda amoor aaaag oooooh, oohhhh, comelo todo,me corro , me voyyyy aaaahh aaaaah, ya no eran susurros pagados, eran verdaderos gritos de placer
-¿te gustó, hermanita?- ya lo creo que si amor, ven besame,le dije,hundió su boca en mis labios y yo la recibí habriéndosela, entró su lengua dentro de mi boca saboree, olía a mi sexo. Nos besamos como locos, con desesperación unas veces sujetándonos las cabezas otras acariciando nuestros cuerpos, me estrujaba mis tetas entre sus manos, mientras nos comíamos las bocas,solo dejaba mi boca para ir a mis pechos, trataba de meterlos todo lo que podía en su boca glotona.

Se retiró un poco cogio el tarro de mermelada y metió la polla dentro- ahora vas a comer tu también hermanita de mi polla. Nunca había chupado una, pero empece a lamerla y a chuparla como si lo hubiese hecho desde siempre, se corría de gusto y ami me encantaba chuparla y saborear el dulzor´- me voy a correr hermanita,- no, le dije retirando la polla de mi boca, no quiero que te corras así, la primera vez quiero que lo hagas follandome- ¿quieres entonces que te folle, que te desvirgue¿- es lo que más deseo en estos momento hermanito.

Se puso encima de mí , recordé cuando lo sentí de niña. Cerré los ojos y me pareció estar de nuevo en la bañera – si quieres hacerlo hazlo mi vida, le dije-¿quieres que te la meta,estas segura? Mira que te voy a desvirgar y ya no hay vuelta atrás – a mi ya me da igual amor mio, y ya no aguanto más, lo necesito, házmelo ya, rompeme el coño de una vez joder,la tardanza me estaba poniendo nerviosa. Estaba tan salida que no podía aguantar, si no me follase me iba a dar algo. Se la sujeté con la mano izquierda y la puse en la entrada de mi vagina, volvía a notar el peso de su falo y la dureza en mi mano, no la abarcaba toda,-me vas a romper el coño con eso le dije. – venga amor empuja ya.- ay, ay, noté dolor mientras rompía mi himen. Era un dolor mezclado con placer,empujo de nuevo y yo con mis caderas le ayude,noté como se abría mi coño engullendo si verga. Poco a poco empezamos a movernos al mismo ritmo, el empujaba y yo empujaba, su polla entraba y salia deslizándose entre mis labios vaginales, podía escuchar como lo hacia, chot, chot cada vez que entraba en mí.
Lo sujetaba con fuerza y lo rodeaba con mis piernas para que no saliese de dentro de mí, la quería toda, de vez en cuando empujaba para separarlo de encima para mirarnos a los ojos, quería mirarlo como disfrutaba de su hermana mientras la follaba. Quedábamos los dos mirándonos, con los semblantes llenos de lujuria y deseo del uno por el otro.

Yo habría la boca para que me viese gemir delante de él, entornaba los ojos cuando me la metía hasta el fondo, no paraba de gemir aaah, aaagg, oooh, oooh, quería que viese como disfrutaba y el placer que estaba sintiendo. Ese día no hubo posturas ni nada por el estilo, no daba tiempo a más, solo queríamos follar y corrernos como animalillos sin muchos preámbulos, era nuestra primera vez. Empezó a moverse cada vez más rápido, yo le seguía el ritmo como podía, la cama se movía por completo, nuestros cuerpos chocaban chot, chot uno contra el otro- dale, dale cabrón, follame,folla a tu hermana.- eres como una putilla,- ooooh ooooh, si hermanito soy tu putaaaa, quiero que me pagues cuando termines aaaaah, oooooh- me corro hermanita, me corro puta mía, quiso separase de mi para hacerlo fuera pero yo lo sujeté con mis piernas y no pudo evitarlo hacerlo dentro. Yo también yo cambien aaaah, aaaah yo también, muévete cabrón muévete, notó tu leche dentro de mi aaaag que rico, mientras el decía – uuuf, uuuf mi amor hermanita que has hechooooo, me corro dentro de ti.

Bueno este fue nuestro primer polvo y mi primera vez, nunca me arrepentí de hacerlo con mi hermano querido, nadie me folla con él.