De vacaciones en la casa de mi profesor ¡Me follo bien rico!

Durante todo el instituto tuve muy buena relación con uno de mis profesores, siempre hubo tensión sexual, pero nunca llegó a pasar nada más allá de leves tocamientos. El año que viene voy a ir a estudiar a la universidad en la ciudad donde él pasa los veranos, así que decido hacerle una visita para que me haga de guía turístico de la ciudad, así puedo conocerla antes de empezar la universidad. Con esta idea en la cabeza le escribo un whatsapp.

-Hola, hace bastante que no hablamos, ¿cómo estás?

-Bien, pasando el verano en Salamanca tranquilamente. ¿Y tú?

-Bien también, ya que hablas de Salamaca te quería comentar una cosilla.

-Dime.

-No sé si te comenté que al final haré la universidad allí.

-No, no me lo habías dicho, pero me alegro mucho, es una gran universidad y la ciudad es preciosa.

-Lo sé, de hecho iré unos días para visitarla y que no sea todo tan nuevo al empezar las clases.

-Ah, genial, pues ya me avisarás y nos tomamos un café.

-Claro, de hecho te quería pedir un favor…

-Oh, dime.

-¿Podrías hacerme de guía turístico y enseñarme la ciudad? Si puedes y no tienes planes.

-Claro, yo encantado. ¿Cuándo vas a venir?

-La semana que viene, iré el jueves y me marcharé el sábado o el domingo.

-Poquitos días por lo que veo.

-Sí, simplemente quiero hacer una visita, ya voy a vivir allí el curso entero.

-Claro, entiendo, ¿y dónde te vas a alojar?

-Pues…me gustaría quedarme en tu casa…si me lo permites, obviamente te pagaré lo que haga falta, pero prefiero ir a casa de un conocido que ir a un hotel o a una casa rural.

-Vaya, eso no me lo esperaba.

-A veces soy una caja de sorpresas, ya lo sabes.

-Sí, pero siempre buenas sorpresas.

-Gracias, entonces…¿puedo quedarme en tu casa?

-Sí, vale, puedes quedarte.

-¿En serio?

-En serio.

-Pues muchísimas gracias de verdad, cuando me vaya te pagaré lo que me digas.

-De acuerdo.

-Pues ya vamos hablando y te aviso cuando llegue.

-Perfecto.

Por fin llega el día, me monto en el autobús con mi pequeña maleta muy ilusionada. Vamos hablando por whatsapp, me esperará en la estación con el coche para llevarme a su casa a dejar las cosas y luego empezaremos la visita turística. Finalmente llego allí.

-Hola, estaba deseando verte —digo al bajar del autobús y lanzarme a sus brazos.

-¿Qué tal ha ido el viaje? —me pregunta tras darme dos besos.

-Muy bien, gracias. Oye, ¿hay algún bar por aquí? Necesito ir al baño urgentemente.

-Sí, aquí enfrente, ve, te guardo la maleta.

-Genial, voy, muchas gracias, ahora vuelvo.

Voy al baño a hacer pis, y al bajarme las bragas me doy cuenta de que ya estoy súper mojada. Joder, si es que no puedo negar que este hombre me pone súper cachonda.

-Hola, ya estoy aquí.

-Perfecto, vamos a por el coche que lo tengo ahí aparcado, y vamos ya a mi casa.

Llegamos a su casa, es tal como siempre la había imaginado. Es bastante grande, tiene varias habitaciones y un salón y una cocina bastante amplios, también dispone de un bonito jardín.

-Bueno, pues esta es tu habitación, ahí tienes el armario para que puedas guardar tus cosas.

-Ay, ¿de verdad me has preparado una habitación? —digo fingiendo sorpresa.

-Sí, claro.

-Ah vale, es que pensaba que íbamos a dormir juntos —digo aparentando decepción.

-Pensé que estarías más cómoda en una habitación tú sola —dice serio.

-Que es broma hombre, obviamente que no vamos a dormir juntos, no te preocupes que era sólo una broma —digo sonriendo.

-Claro, perdona —dice nervioso.

-Muchas gracias de verdad.

-Nada, un placer. Te dejo un rato para que coloques tus cosas y luego damos un paseo o lo que quieras.

-Perfecto, no tardaré mucho.

Coloco mi ropa en el armario y hecho un vistazo a la habitación. La verdad es que es bonita, se nota que la casa es antigua, pero las vistas de la ventana son preciosas.

-Ya estoy.

-Genial, ¿qué te apetece hacer?

-Hacemos lo que tú digas, tú eres el guía y el que conoce esto, decide tú.

-¿Te parece bien ir a comer y luego dar un paseo?

-Me parece perfecto.

-Genial, pues vámonos.

Después del plan que teníamos le acompaño a hacer la compra. Llegamos a casa y le ayudo a colocarlo todo según me va indicando.

-¿Qué quieres hacer ahora? ¿Vemos una película?

-Vale, me parece bien.

-¿Cuál te apetece?

-¿Tienes alguna que ganase los últimos Goya?

-Sí, tengo una.

-Perfecto, pues esa.

-La voy poniendo, ¿puedes ir a por la botella de vino y unas copas?

-¿La botella de vino? —pregunto intrigada.

-¿Qué pasa? ¿Que no bebes?

-Sí sí, es sólo que me sorprende que me invites a tomar una copa.

-Bueno, te lo debo de la graduación.

-Es cierto, voy a por ello.

Disfrutamos la película mientras copa a copa vamos vaciando la botella hasta terminarla.

-Estamos borrachos, deberíamos irnos a dormir —me dice.

-¿Qué pasa? ¿Que te da miedo que ocurra algo entre nosotros?

-No.

-¿Entonces?

-Es que estoy cansado.

-Bueno, lo que tú digas. Hasta mañana entonces.

-Hasta mañana.

Llego a mi habitación y me desvisto dispuesta a ponerme el pijama, pero me doy cuenta de que se me ha olvidado traerlo, siempre me pasa lo mismo cuando viajo. Así que decido arriesgarme y voy a su habitación. Llamo a la puerta y entro totalmente desnuda.

-Hola

-Hola, hala, uy, ¿qué pasa?

-Me he olvidado de traer el pijama, ¿te importaría dejarme algo tuyo?

-Sin problema, ahora te busco algo.

Mientras investiga en su armario me acerco lentamente hasta ponerme detrás de él.

-He cambiado de opinión, no hace falta que me dejes nada.

-¿Segura? ¿Te apañarás con lo que traes?

-De sobra, voy a dormir desnuda, si no te importa claro.

-Eh, no, sin problema, como tú quieras.

-Gracias, pues hasta mañana.

-Hasta mañana.

-Espera —digo antes de salir de la habitación.

-¿Qué ocurre?

-He pensado una cosa.

-¿El qué?

-Me siento muy sola en la otra habitación, quiero dormir contigo.

No dices nada, así que me acerco lentamente, te rozo la mejilla antes de hablar.

-Bueno, la verdad es que lo que quiero hacer contigo no es dormir precisamente —digo antes de besarte.

Me correspondes el beso y me agarras por la cintura apretándome contra ti, noto tu pene erecto. Te sientas en la cama y me sientas sobre tus rodillas. Seguimos besándonos hasta que te tumbo en la cama. Beso tu pecho y voy bajando hasta llegar a tu polla. Te la chupo con ganas hasta que te corres en mi boca. Me tumbo en la cama a tu lado. Tú comienzas a besarte y recorres con tu lengua todo mi cuerpo hasta llegar al clítoris. Lames mi coño con ganas y absorves mi clítoris con fuerza hasta que me corro. Vuelvo a besarte y me siento encima de ti. Tu pene comienza a ponerse duro de nuevo. Te hago una paja y te lleno la polla de babas hasta que está lo suficientemente dura, entonces follamos en un montón de posiciones.

Primero el misionero, clásica, pero efectiva. Luego la carretilla, muy peculiar. Después el perrito a cuatro patas. Luego me follas de pie contra la pared. Por último te cabalgo hasta que te corres dentro de mí.